Presupuestos de obra
De tres días a unas horas. Describes la obra, el sistema saca la medición y aplica tus precios y tus márgenes, y sale el presupuesto con tu formato listo para que lo revises y lo firmes. Nunca se envía solo.
Construcción y reformas
Presupuestos que salen en horas, no en días. Costes de obra que ves en la semana tres, cuando aún puedes negociar, y no cuando ya está entregada.
El día a día
Mediciones a mano, precios en otro Excel, y cuando lo mandas el cliente ya tiene otro encima de la mesa.
Los costes reales aparecen cuando ya no puedes corregir nada.
Horas, materiales y fotos en un chat que nadie pasa a ningún sitio.
Y no cuadran con lo que habías presupuestado.
Llegan sin que nadie compruebe si coinciden con lo pactado.
Ni sabes cuántos has ganado ni por qué perdiste los otros.
El giro
Las mediciones en un Excel, los partes y las fotos por WhatsApp, los albaranes en papel en la furgoneta, las facturas de las subcontratas y el programa de presupuestos aparte. Cada pieza funciona; juntas, no.
Nosotros unimos esas piezas para que lo que pasa en el tajo llegue a la oficina de obra, y de ahí a tu cuenta de resultados, sin que nadie lo vuelva a teclear.
Qué resolvemos
De tres días a unas horas. Describes la obra, el sistema saca la medición y aplica tus precios y tus márgenes, y sale el presupuesto con tu formato listo para que lo revises y lo firmes. Nunca se envía solo.
Cada parte, albarán y factura aterriza en la obra a la que pertenece. Ves presupuestado contra real mientras la obra está viva: en la semana 3 todavía puedes negociar; en la 12, solo lamentarte.
No te cambiamos la forma de trabajar ni te obligamos a otro programa. Trabajamos con lo que ya usas.
Experiencia en el sector
Taller de maquinaria pesada en Dragados. En 2003 monté mi propia empresa de rehabilitación integral: viviendas, comunidades y locales, 15 empleados y subcontratas. Superamos el millón de euros y en 2007 me arruiné. Hoy he vuelto al sector con un proyecto nuevo, ya con cinco autónomos asociados, donde la inteligencia artificial ordena la administración.
Sé lo que es firmar un presupuesto con el margen justo y descubrir a mitad de obra que se ha comido solo.

Casi nadie cuenta las horas de presupuestar porque no se facturan a nadie. Pero se pagan igual. Si quien los prepara cobra 2.400 € al mes, su coste real para la empresa ronda los 3.100 € con seguridad social, y su hora sale por unos 19 €. Seis horas semanales dedicadas a mediciones, precios y formato son unos 5.900 € al año en algo que no produce.
Eso es solo la parte que se ve. La cara es la otra: los presupuestos que llegan tarde. En reforma de vivienda el cliente pide tres o cuatro ofertas y suele contratar entre las dos primeras que recibe con la confianza suficiente. Llegar el jueves cuando el otro llegó el lunes no significa competir peor de precio, significa no competir.
En contabilidad esas horas tienen nombre: subactividad. Horas pagadas que no generan ingreso. Es una partida que tu gestoría entiende perfectamente y que casi ninguna constructora pequeña mide.
No es magia ni un programa nuevo que haya que aprender. Es ordenar en un sitio lo que ya tienes disperso, y que el sistema lo combine cuando tú se lo pides.
Una obra no pierde dinero de golpe: lo pierde en goteo. Media jornada extra de un oficial que nadie anotó, material que se pidió dos veces, una partida que el cliente dio por incluida, una subcontrata que factura una unidad más de la pactada. Cada cosa es pequeña; juntas se llevan el margen.
El problema no es que no exista el dato, es que llega tarde. Los partes están en el WhatsApp del encargado, los albaranes en una carpeta y las facturas de subcontrata las ve la gestoría al mes siguiente. Cuando alguien suma, la obra ya se ha entregado.
Conectar esas tres fuentes a la obra que corresponde cambia el momento en que te enteras. Y ese momento lo es todo: en la semana tres puedes renegociar con el cliente, ajustar el equipo o cambiar un material. En la semana doce solo puedes apuntarlo para la próxima.
Esta parte suele sorprender, pero es la que más dinero ahorra. Hay cosas que en una empresa de obra no compensa tocar, y decirlo es parte del trabajo:
Ninguna empresa de construcción puede detenerse para implantar nada. Por eso se empieza por un solo proceso, el que más duela, y se convive con la forma antigua hasta que la nueva demuestra que funciona.
En el diagnóstico salen los tres procesos que más te cuestan y cuánto te cuestan al año. Se elige uno: normalmente los presupuestos, porque es donde el retorno se ve antes. Se monta, se prueba con obras reales tuyas y se compara con lo que hacías. Si no mejora, no se sigue.
A partir de ahí, el segundo proceso se decide con datos y no con intuición. Y lo que se construye queda documentado y con tu equipo formado: si mañana dejas de contar con nosotros, sigue funcionando igual.
Caso real
Rehabilitación integral con 15 empleados y subcontratas.
No es un caso de cliente: es mi propia empresa. La dirigí cuatro años, llegó a superar el millón de euros de facturación y quebró en 2007. Aprendí en carne propia dónde se escapa el margen de una obra.
Esa experiencia es la que aplico hoy: sé qué datos hay que mirar y en qué momento, porque en su día no los tuve.
Todavía no tengo un caso de cliente cerrado en construcción bajo PyMExpert. Cuando lo tenga, se publicará aquí con nombre y cifras.
Dudas del sector
Antes del diagnóstico
Hay una pregunta que hago en todos los diagnósticos y que casi nadie sabe responder a la primera. Déjame tu correo y te la mando, con la forma de calcular la respuesta en tu empresa en diez minutos.
Siguiente paso
Antes de la próxima certificación, media hora sin coste: un diagnóstico exprés y un informe con los tres procesos que más te cuestan en obra y en oficina, y cuánto te cuestan al año. Son 4 al mes: los hace el fundador en persona.