Ofertas y escandallos
Reutilizas lo que ya calculaste: tiempos, materiales y márgenes. La oferta sale el mismo día con tu formato, y la revisas antes de enviarla.
Industria y fabricación
Ofertas que salen el mismo día, pedidos que no se pierden entre el taller y la oficina, y unos números que por fin cuadran con lo que pasa en la nave.
El día a día
Cada petición obliga a rehacer cálculos de tiempos y materiales que ya hiciste otras veces.
Facturas mucho, pero no sabes qué trabajos ganan dinero y cuáles te lo comen.
La petición entra por correo o teléfono y vive en la cabeza de alguien hasta que se olvida.
Lo que se hace en la nave se anota en papel y llega a administración tarde y mal.
Entran a montones y nadie comprueba si el precio es el pactado.
Y no tienes forma de saber cuándo dejaron de pedir ni por qué.
El giro
El escandallo en un Excel, la orden de taller en papel, las horas y el material que llegan a la oficina cuando el trabajo ya está facturado, y los albaranes del proveedor en una bandeja.
Nosotros enganchamos el taller a tu programa de gestión: horas, material y albaranes entran el mismo día, y al cerrar cada trabajo sabes lo que has ganado, no lo que creías.
Qué resolvemos
Reutilizas lo que ya calculaste: tiempos, materiales y márgenes. La oferta sale el mismo día con tu formato, y la revisas antes de enviarla.
Lo que se hace en la nave llega a administración sin que nadie lo teclee dos veces: horas, materiales y estado del pedido.
Ves qué pieza, cliente o serie deja margen y cuál no. Con tu coste-hora real, no con medias del sector.
No te cambiamos la forma de trabajar ni te obligamos a otro programa. Trabajamos con lo que ya usas.
Experiencia en el sector
Empecé en 1987 en el taller de maquinaria pesada de Dragados. Hoy llevo la administración, la captación y el trato con clientes y proveedores de un taller de mecanizado, como socio y no como proveedor.
En una nave, el problema casi nunca está en la máquina: está en lo que pasa entre la oficina y el taller.

En un taller, preparar una oferta significa recuperar tiempos de máquina, precios de material y márgenes que ya calculaste otras veces, pero que están repartidos entre un Excel, la cabeza de alguien y ofertas antiguas en una carpeta. Cada vez se rehace casi desde cero.
Si quien prepara las ofertas cobra 2.600 € al mes, su coste real ronda los 3.400 € con seguridad social y su hora sale por unos 21 €. Cinco horas semanales en ofertas son unos 5.400 € al año en algo que no produce. Y esa persona suele ser también quien mejor conoce el taller, así que el coste de oportunidad es aún mayor.
La otra mitad del problema es la velocidad. En mantenimiento industrial y reparación, el cliente tiene la máquina parada: quien responde primero con un precio razonable se lleva el trabajo, aunque no sea el más barato.
En la nave se anota en papel: horas, material consumido, incidencias. En la oficina se teclea otra vez en el programa de gestión, con dos o tres días de retraso y los errores propios de copiar a mano.
Eso tiene dos consecuencias que cuestan dinero. La primera: cuando llega la factura del proveedor, nadie recuerda si aquel material era del trabajo de un cliente o de otro. La segunda: no sabes qué trabajos dejan margen, porque los costes reales nunca llegan a asignarse bien.
Conectar las dos puntas no exige que nadie aprenda un programa nuevo. Se puede hacer sobre lo que ya usa el taller: una foto, un mensaje o un parte. El dato aterriza solo donde tiene que estar.
Muchos talleres facturan bien y ganan poco. La razón casi siempre es la misma: hay trabajos que se aceptan por costumbre y que, bien medidos, dejan un margen ridículo o negativo.
Para saberlo hace falta cruzar tres cosas que hoy viven separadas: las horas reales dedicadas, el material realmente consumido y lo que se facturó. Con eso se ve, trabajo a trabajo y cliente a cliente, dónde está el margen de verdad.
Esta parte ahorra más dinero que la anterior, y decirla es parte del trabajo:
Un taller no puede detenerse para implantar nada. Por eso se empieza por un solo proceso, normalmente las ofertas, porque es donde el retorno se ve antes, y se convive con la forma antigua hasta que la nueva demuestra que funciona con trabajos reales tuyos.
En el diagnóstico salen los tres procesos que más te cuestan y su coste anual. Se elige uno, se monta, se prueba y se compara. Si no mejora, no se sigue. Y lo que se construye queda documentado y con tu equipo formado: si mañana dejas de contar conmigo, sigue funcionando.
Proyecto en curso
Ordenar la administración y el trato con clientes y proveedores de un taller con el que comparto negocio.
El trabajo técnico estaba bien; lo que fallaba era todo lo de alrededor: seguimiento comercial, documentación y control de lo que entraba y salía.
Administración organizada y captación de clientes en marcha. Proyecto vivo, con acompañamiento continuado.
No es un cliente: es el taller con el que trabajo dentro de Mandrinados Anaid, un negocio propio. Lo cuento entero en Mis proyectos.
Dudas del sector
Antes del diagnóstico
Hay una pregunta que hago en todos los diagnósticos y que casi nadie sabe responder a la primera. Déjame tu correo y te la mando, con la forma de calcular la respuesta en tu empresa en diez minutos.
Siguiente paso
Con el ruido del taller de fondo si hace falta: media hora gratis, un diagnóstico exprés y un informe con los tres procesos que más te cuestan y cuánto te cuestan al año. Son 4 al mes: los hace el fundador en persona.